Control de la enfermedad

La tricomonosis bovina puede controlarse, como otras enfermedades, desde muchos frentes. En general no hay uno solo completamente eficaz. Es así que el manejo del rodeo determina la ausencia del agente infeccioso o un reducido impacto de la enfermedad.

Siempre es necesario recordar que el protozoo no puede instalarse durante mucho tiempo en toros jóvenes ni en las hembras. Por esta razón es posible controlar la enfermedad mediante el uso de machos jóvenes, es decir reponiendo los toros con frecuencia. Luego, habiendo encontrado un macho infectado o sospechando la presencia del protozoo en la hembra, puede darse a las hembras un descanso sexual.

Desde hace más de 40 años se ha intentado desarrollar una vacuna eficaz para evitar que Tritrichomonas foetus infecte el bovino. En ese lapso se han dado a conocer más de veinte trabajos de investigación de grupos de todo el mundo, incluyendo el nuestro. La inmunización de la vaca ha sido parcial en muchos casos. Mientras una vaca no vacunada puede ser infectada y librarse de la infección en aproximadamente 70 días una vaca inmunizada con una de las mejores vacunas obtenidad se libra de la infección en la mitad de ese tiempo. Ninguna vacuna formulada hasta el momento ha permitido evitar que la vaca o el toro sea infectado.

Hay drogas que permiten “curar” a un animal infectado por Tritrichomonas foetus. El metronidazol y otras drogas resultan muy efectivas. Sin embargo esta y otras drogas similares no se aconsejan en nuestro país y en otros está muy controlado. Estas drogas no deben usarse de manera indiscriminada, sin controlar correctamente la dosis y el curso de la infección. Emplearlas a campo sin el control necesario ha sido un gran error.

La inseminación artificial es el método más eficaz para el control de la tricomonosis bovina. El protozoo no puede en general crecer después de congelar el semen.

El diagnóstico ayuda a identificar animales infectados. El diagnóstico y la eliminación de animales portadores de infecciónes el método más ampliamente utilizado para el control de la tricomonosis. Aceptando que un toro puede ser portador de la infección por más tiempo que una hembra es en éste que se busca el protozoo. En una muestra de raspado o lavado prepucial se busca el protozoo mediante una técnica microbiológica (visualización del microorganismo) o molecular (detección de su ADN). Como en la detección de otras enfermedades es necesario recordar que toda técnica diagnóstica tiene un riesgo de error.

Las políticas de control adoptadas por cada región pueden variar mucho. En la mayoría de los países, como en muchas provincias argentinas, el diagnóstico no es obligatorio. El control de la enfermedad es obligatorio antes del traslado de animales reproductores hacia países miembros de la Organización Internacional para la Salud Animal (Tricomonosis- OIE ) (Argentina es parte de esta organización) . Como lo impone esa regla, en otros países grandes productores de carne como Australia y Estados Unidos se controla obligatoriamente a cada macho reproductor que debe transitar entre dos establecimientos. Es decir que la enfermedad es un problema del productor mientras que el estado controla que si hay enfermedad no se disemine. En Argentina sin embargo hay provincias que imponen el control annual de todos los machos reproductores dentro de campo. Esta práctica pensada para erradicar la enfermedad no ha tenido éxito hasta el momento.

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