¿Es obligatorio el control de la tricomonosis?

Los gobiernos de algunas regiones han determinado que la tricomonosis bovina es un problema. A fines del siglo pasado, algunos estados productores de carne de Australia y Estados Unidos pusieron en marcha planes de control de esta enfermedad. En ese tiempo hubo también intentos por institucionalizar el control en algunos departamentos de la provincia de Buenos Aires. Algunos años más tarde, un plan para la erradicación de la tricomonosis se puso en marcha en la provincia de La Pampa.

Muchos textos refieren que por “razones prácticas” se controla la tricomonosis en machos en edad reproductiva (toros). Esto se debe en parte a que una hembra bovina no permanece infectada más de 2-5 meses, cuando se la ha infectado experimentalmente. Por el contrario, el toro, que no se infecta fácilmente, puede guardar el protozoo durante un tiempo prolongado. Aunque no abundan los trabajos científicos que lo demuestren se ha extendido la idea que “un toro adulto puede ser portador crónico de la enfermedad”.

Otra razón práctica lleva a controlar la enfermedad en el toro: “si se exige el diagnóstico en el toro se encontrará menos resistencia”. Un productor no se resiste al control de una enfermedad que deja animales muertos en el campo. Por el contrario puede oponerse al control estricto de una enfermedad que no hace más que perder unos pocos celos a sus vacas. Puesto que en el campo se mantiene aproximadamente 1 toro por cada 20 vacas, puede decirse a un productor que posee 100 animales que sólo deberá pagar el examen de 5 toros (no de 100 animales).

Las regulaciones de Australia (sólo del sur de ese país) y de varios estados productores de carne de los Estados Unidos varían ligeramente, pero en líneas generales establecen que cualquier toro reproductor (mayor de 12 meses de edad) que debe ser trasladado, o cambia de propietario, debe tener un diagnóstico negativo de T. fetus unos días antes de ser transportado. Entonces, si un animal tiene un resultado diagnóstico positivo debe ser sacrificado.

Es necesario aclarar, y hasta remarcar, que el estado que sostiene un mecanismo de control semejante, garantiza que no circulan animales portadores de enfermedad. Es decir, el estado asegura que el diagnóstico de la enfermedad es infalible, o al menos es el mejor disponible. Un diagnóstico correcto debe asegurar que SE VAN A SACRIFICAR todos los toros enfermos y que NO SE VA A SACRIFICAR un toro sano.

El interés del estado de “limitar la propagación de la enfermedad” puede ir algo más lejos. Extendiendo el control, ayudando o castigando, ingresando o no al establecimiento productivo. En un campo con un diagnóstico positivo de tricomonosis puede haber más animales con Tritrichomonas foetus. En algunos casos, ese campo con un diagnóstico positivo no podrá mover animales hasta ser declarado “libre de enfermedad”. Un profesional puede establecer un plan sanitario que puede, o debe, acatarse, hasta obtener el certificado correspondiente. El control de tricomonosis en animales que llegan a una planta de faena es habitual en algunas regiones.

En los estados del sur de Australia sostienen que estas prácticas llevaron a no detectar animales portadores desde hace varios años. Allí las medidas de control se mantienen hoy para el ingreso de animales desde otros estados o países. En muchos estados de los Estados Unidos apenas 0,01% de toros controlados tienen diagnóstico positivo.

En Argentina, como en esos países productores de carne donde se dedican muchas hectáreas a la ganadería, la tricomonosis bovina es endémica. La adhesión de nuestro país a las normas de la Oficina Internacional de Epizootias exige que cada toro para importación/exportación debe estar libre de tricomonosis bovina. Así, cualquier macho reproductor que llegue al país como cualquier toro que debe salir del país hacia otro país miembro de la Organización debe tener un diagnóstico negativo de tricomonosis.

En muchas regiones de nuestro país la trichomonosis es un problema. Pero es de público conocimiento que la tricomonosis no es un problema tan grande como algunos pretenden. Regiones con alta incidencia de tricomonosis tienen también una elevada incidencia de otras enfermedades, reproductivas y no reproductivas. Dicho de otra manera, la tricomonosis se presenta en general en establecimientos donde no se sigue un plan sanitario mínimo y abundan otras enfermedades. Contrariamente, la tricomonosis es rara en establecimientos con un plan de manejo que incluye un plan sanitario adecuado, que tienen una clara intención de producir.

Muchas regiones de nuestro país no consideran a la tricomonosis en sus calendarios de control de enfermedades del ganado. Algunas no lo sostienen porque no alcanzan a imponer un plan mínimo de control de enfermedades. Otras no lo hacen porque presumen o saben que no es un problema. Ningún estado provincial en la argentina ha implementado un plan como los implementados en Australia o los Estados Unidos, limitando el control diagnóstico a los animales en tránsito. Sin embargo un estado de la república Argentina ha impuesto un plan que pretende superar las exigencias y los resultados de esas estrategias de control.

La provincia de La Pampa reglamentó en 2006 un programa de control obligatorio de enfermedades venéreas orientado a la erradicación de la tricomonosis bovina (llamada allí trichomoniasis) provocada por el protozoo Tritrichomonas foetus, y la campylobacteriosis genital bovina, producida por una subespecie de la bacteria Campylobacter fetus. Este plan concebido en una Comisión Provincial de Sanidad Animal (COPROSA), que reúne al gobierno de La Pampa, al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y al Colegio de Médicos Veterinarios de La Pampa tuvo sus rúbricas en el Decreto Provincial 374/07 y la Resolución Senasa 358/08.

El programa de control de enfermedades venéreas obliga a hacer el diagnóstico de Tritrichomonas foetus cada año en todos los toros reproductores. Luego, un toro con diagnóstico positivo debe ser sacrificado dentro de los 120 días de informado el resultado. La obligación se extiende por supuesto a cada toro que llegue a la provincia.

Este programa comenzó en tres departamentos del centro de la provincia, en 2007 se extendió a departamentos del norte y el este y, un año más tarde alcanzó a todo el territorio de la provincia. El costo del plan se financió al comienzo con dinero de todos los contribuyentes y luego cada productor debió solventar sus gastos.

La búsqueda sistemática de toros portadores de Tritrichomonas fetus en La Pampa mostró que el protozoo estaba presente más del 10% de los establecimiento controlados en 2008. En 2010, los campos con diagnóstico positivo representaban menos del 4%. Este éxito inicial no se sostuvo porque 12 años después de lanzado el plan los campos con algún toro positivo siguen representando cerca del 4% de los analizados.

Puesto que cualquier comentar puede ser tildado de subjetivo y ser interpretado como una mera opinión, dejemos que los números nos muestren al menos algo de la realidad del plan de erradicación de tricomonosis de La Pampa.

La decisión de implementar el plan de erradicación de enfermedades venéreas de La Pampa se sostuvo en un relevamiento que muestra que entre 2000 y 2003 aproximadamente el 15% de campos analizados tenía un diagnóstico positivo de tricomonosis (Fort, M,C,; Rojas, M, C,; Pérez, L,R,; Esaín. 2004. El control de la Trichomoniasis genital bovina en siete departamentos de la provincia de La Pampa. Publicación Técnica Nº 58 de la EEA INTA Anguil, pp: 9-12). Los resultados de ese conteo de campos y animales positivos se muestran a la izquierda en la figura 1.

FIGURA 1. Evolución de la tricomonosis bovina en La Pampa. El origen de los datos se cita en el texto.

Un trabajo publicado en 2012 dio a conocer los datos de incidencia de la enfermedad entre los años 2006 y 2010 (Vázquez, P; Fort, M; Otermin, H; Goyeneche, P; Sago, J; Baldone, V; Fuchs, L; Rojas, M; Campero, C. 2012 Enfermedades de trasmisión sexual en La Pampa, Argentina: impacto del plan de control provincial. Veterinaria Argentina. Vol. XXIX – Nº 292). El plan aparecía como un éxito, con una franca reducción de campos con diagnóstico positivo del 11% en 2006 al 4% en 2010. Estos valores se representan también se incluyen en la Figura 1. El lector podrá ver con cierto asombro que entre 2000 y 2010, a pesar de la brecha sin datos entre 2003 y 2006, parece haber una disminución sostenida de porcentaje de campos con tricomonosis. Por el contrario los porcentajes de toros positivos no muestran relación. Esto tiene una explicación válida que escapa a la intención de este artículo.

Entre 2006 y 2015, el Colegio de Medicos Veterinarios de La Pampa estuvo a cargo de reunir la información regogida por cada veterinario en un campo y cada laboratorio de análisis de muestras. Desde entonces la información se reúne en una base de datos de SENASA, permitiendo coordinar cada muestra y resultado con el movimiento de animales sanos y enfermos de un campo. Los datos recogidos por uno y otro organismo sugieren claramente que aunque la disminución de casos de tricomonosis se redujeron a menos del 4% no tenemos ningún argumento para sostener que pudo erradicarse la tricomonosis. Más aún, desde hace diez años estamos en la misma situación. ¿A qué se debe esto? Eso es otro capítulo.

Doce años después de haberse implementado el plan de erradicación erradicación de enfermedades venéreas de La Pampa, no es posible suponer que sea un éxito. El control de enfermedades venéreas alcanza hoy más del 98% de los rodeos y es posible que ayude a mejorar el estado sanitario general. El plan ha permitido también asegurar un ingreso constante para muchos profesionales veterinarios, multiplicar el capital de algunos laboratorios y poner en marcha otros tantos. Sin embargo, la intención de erradicar la tricomonosis (y la campilobacteriosis) en La Pampa ha, hasta hoy, fracasado.

El plan de promoción de la ganadería bovina, y en particular la intención de erradicar las tricomonosis y la campilobacteriosis, debían permitir aumentar significativamente la producción de terneros. La promesa de un incremento del 15% en la producción de terneros se vio, y se ve, en varios documentos técnicos y de divulgación. Este valor tiene algún sentido para quien estudia la tricomonosis (y la campilobacteriosis) y sabe que tiene un origen sumamente dudoso. Para aque que se dedica a generar terneros este valor no representa absolutamente nada. Ese productor sabe que incrementar la producción de terneros en un 15% depende de muchas medidas que, en general, no incluyen el control de las enfermedades venéreas citadas. Ahora bien, la llegada del plan de control a todos los rodeos representó una mejora?

Obtener información de la producción de nuestro país no es una tarea fácil. A menudo no encontramos los datos propiamente dichos sino los resultados de análisis. Hacia el inicio del plan de control de venéreas se estimaba a producción de terneros de la provincia de La Pampa en un 62%. Desde entonces varias noticias indican sendos aumentos, y estos se asociaron a un aumento sostenido de la producción.

Los datos disponibles en el sitio del Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca indican que, después de atravesar un período de sequía que obligó a “vaciar” muchos campos entre 2008 y 2010, el número absoluto de vacas ha experimentado un aumento sostenido hasta 2019. De hecho el capital de madres fue en aumento y hoy se encuentra casi en el mismo estado que presentaba en 2008, cuando el plan de erradicación de enfermedes venéreas alcanzó toda la provincia (línea roja en la Figura 2). El número absoluto de terneros también ha ido en aumento desde entonces (línea verde en la Figura 2). Sin embargo la relación entre estas dos medidas no ha variado (línea punteada negra en la Figura 2). Es decir la cantidad de terneros por vaca, justamente la medida que debe indicar el éxito del plan de enfermedades venéreas, no ha variado entre 2008 y 2019. No es intención de este artículo discutir porqué la relación absoluta ternero/vaca es menor a la calculada en otras fuentes.

FIGURA 2. Evolución de stock de bovinos en La Pampa. La relación terneros por vaca representada por linea punteada se obtuvo relacionando en número de terneros y terneras con el número de vacas y vaquillonas. Datos originales Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca

En resumen, la incidencia de la enfermedad que se esperaba erradicar no ha variado en los últimos diez años y no hay una medida que indique que hubo una mejora en la producción.

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